En el contexto peruano, el Fenómeno El Niño altera sustancialmente las condiciones climáticas. Sus efectos pueden manifestarse mediante lluvias intensas en zonas habitualmente áridas de la costa peruana o, por el contrario, generar déficits de precipitación en la sierra y la selva durante la temporada de verano. En particular, los productores son los más afectados, pues los cultivos sufren ante las perturbaciones climáticas como sequías e inundaciones.